
“Los economistas que sólo de mala gana y bajo la presión irresistible de hechos incontrovertibles se habían tragado las implicancias anticapitalistas de la doctrina keynesiana volvieron con notoria algarabía a los panegíricos habituales de la armonía capitalista. Ellos permanecieron “pegados a los hechos observables”, jovialmente comenzaron a discutir la inflación como la mayor amenaza para el equilibrio continuo de las economías capitalistas y declararon, una vez más, que el exceso de ahorro, la sobrecapacidad y las depresiones eran reliquias de un pasado remoto y primitivo.
La economía, al exaltar las virtudes del mecanismo del mercado, al glorificar el monopolio y “las grandes empresas”, prácticamente canceló cualquier avance logrado como resultado de la revolución keynesiana y volvió a la complacencia de la “alegre década de los
veinte.
(Paul A. Baran, “La economía política del crecimiento”; ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1959)

03 de Noviembre de 2011
La evaluación fue planteada esta tarde por el subsecretario de Política Latinoamericana de la Cancillería, Diego Tettamanti; los embajadores de Uruguay, Guillermo Pomi Barriola, y de Colombia, Alvaro García, y el director de la Escuela Nacional de Gobierno de Argentina, Sebastián Lorenzo, durante uno de los paneles del primer Congreso Internacional de la Unasur, que concluye hoy en Buenos Aires.
"Si no tenemos una identificación como pueblo no podemos reconocer las herramientas" para establecer políticas nacionales propias, sostuvo el embajador uruguayo al explicar que los Estados del bloque deben establecer políticas de largo plazo para construir una identidad regional entre los ciudadanos de los países sudamericanos.
En el panel denominado "La importancia de los gobiernos en el impulso de la formación al interior de Unasur", Pomi Barriola resaltó que la identidad política de un país "no está completa sin la identidad política regional", por lo que instó a los gobiernos sudamericanos a "volcarse con generosidad a las áreas de conocimiento y formación común, desde una perspectiva propia".
"Venimos de la misma raíz; es importante ir reconociendo una identidad regional", señaló el diplomático uruguayo, quien advirtió que ninguno de los países de la región es nada sin los demás y resaltó que en estos momentos de crisis internacional no conviene depender de cada uno.
El embajador de Colombia reforzó la idea de la necesidad de una identidad regional y reseñó que los países sudamericanos "están muy lejos de conocerse y de entenderse", en parte porque en "la agenda internacional de los medios de comunicación las realidades de unos países para los otros se trata de manera superficial porque no hay interés de las personas".
Al respecto, consideró que la "identidad nacional es gran parte del problema de la integración sudamericana" y puso como ejemplo que "los brasileños se definen en contraposición a los argentinos, los colombianos a los venezolanos, etcétera".
"Esta es una construcción eminentemente política, pero hay una identidad que supera eso, que es la cultura. Ahí está la base de la integración sudamericana", enfatizó García.
Por ello, propuso que el primer paso para la formación del bloque hacia el interior de los países es "potenciar la integración cultural, porque sin ella será difícil lograr la integración económica, energética o de otras áreas".
El embajador, de profesión periodista, sostuvo que parte de este objetivo debe recaer sobre los medios de comunicación, en especial los vinculados al Estado, para que "tejan una red de información con las cosas comunes de la realidad sudamericana".
La formación al interior de la Unasur "es una asignatura pendiente", indicó Tettamanti, quien destacó que es rol de los gobiernos fomentarla, entre otras acciones, con la "unificación de las burocracias de los estados", como aduanas y oficinas de migraciones.
El subsecretario advirtió sobre la falta de conectividad física en la región, heredada de "haber comprado" de potencias extranjeras "el libreto de las hipótesis de conflicto" entre sudamericanos "establecidas en los sectores gubernamentales pero no en los populares".
Sin embargo, rescató que "se levantaron las compuertas" desde esa época en que se habían impuesto desde afuera políticas nacionales que se reflejaron en las políticas externas.
Al respecto, calificó como "caso líder" el de Argentina, que aprendió "cuál es el resultado de llevar estas políticas a lo interno desde afuera", al aludir al proceso vivido desde 1976 en materia exterior.
Según Tettamanti, en el `83 con la recuperación de la democracia y la resolución de las hipótesis de conflicto con Chile y Brasil, se instaló el "germen de la integración de hoy".
El funcionario destacó los consejos establecidos en la Unasur, como el de Defensa, y resaltó que estas instituciones "apuntalan el concepto sudamericano internacional al buscar el concepto de identidad".
Por último, Lorenzo propuso recurrir a la herramienta de internet como manera de incentivar la formación de cuadros que le faciliten a la ciudadanía la información, y para ello erigió como modelo a la Ley de Servicios Audiovisuales argentina.