
“Los economistas que sólo de mala gana y bajo la presión irresistible de hechos incontrovertibles se habían tragado las implicancias anticapitalistas de la doctrina keynesiana volvieron con notoria algarabía a los panegíricos habituales de la armonía capitalista. Ellos permanecieron “pegados a los hechos observables”, jovialmente comenzaron a discutir la inflación como la mayor amenaza para el equilibrio continuo de las economías capitalistas y declararon, una vez más, que el exceso de ahorro, la sobrecapacidad y las depresiones eran reliquias de un pasado remoto y primitivo.
La economía, al exaltar las virtudes del mecanismo del mercado, al glorificar el monopolio y “las grandes empresas”, prácticamente canceló cualquier avance logrado como resultado de la revolución keynesiana y volvió a la complacencia de la “alegre década de los
veinte.
(Paul A. Baran, “La economía política del crecimiento”; ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1959)

26 de Noviembre de 2010
"Néstor vive en nosotros"
Las organizaciones políticas, sociales y culturales que organizan los homenajes a Néstor Kirchner, definieron al ex presidente como un hombre que "hizo un aporte fundamental a la profundización de la democracia".

Nucleados bajo el lema Jóvenes por la cultura, entregaron u documento que señala lo siguiente: "Néstor Kirchner será recordado en muchos gestos, palabras, acciones y luchas que emprendió.
Pero nosotros, los jóvenes, creemos que la historia lo evocará como aquel hombre cuyo fundamental aporte a la profundización de la democracia en la Argentina fue haber abierto nuevamente las puertas a la militancia y a la participación popular.
Miles y miles de jóvenes de todo el país volvimos a creer que se podía, que valía la pena involucrarnos para cambiar la realidad.
Cuando asumió la Presidencia de la Nación, advirtió que "no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada´", promesa que parecía una quimera a la luz de la profunda crisis de credibilidad en la que estaban sumergidos la política y sus dirigentes tras la década del 90 y la crisis de 2001.
Pero Néstor cumplió. Y nosotros volvimos a confiar.
La recuperación de la voluntad política, la revalorización de lo público y la reconstrucción del Estado enamoraron a una generación de jóvenes que habíamos crecido al calor de sucesivas frustraciones. Desde entonces, la aparición de su refrescante liderazgo puso la política y, a través de ella, la economía, al servicio de las mayorías.
Un conjunto de acciones orientadas a recomponer la dignidad de los más desprotegidos fueron dibujando los contornos de la caja de resonancia en la que nuestra participación como jóvenes empezaba a tener otro sentido: por primera vez, intuíamos que era posible aportar para construir una Argentina más justa y soberana.
La derogación de la leyes de impunidad, el juicio a los genocidas de la dictadura militar, la jerarquización de la Corte Suprema de Justicia, la incorporación de más de dos millones de jubilados a la seguridad social, la reanudación de las paritarias, el "no" rotundo al ALCA y la apuesta por la integración con nuestros hermanos latinoamericanos, la Asignación Universal por Hijo, la recuperación de los fondos jubilatorios y la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, entre otras acciones que ampliaron la frontera democrática, irrumpieron en la escena política y fundaron en la Argentina un nuevo paradigma: podía escribirse un capítulo diferente en nuestra historia si había voluntad y decisión de hacerlo en beneficio de los sectores populares.
En el campo de la cultura, la economía neoliberal había reducido a mera mercancía toda expresión artística, negando el valor transformador de la cultura sobre la sociedad. Néstor, conocedor de las reglas de este juego perverso, libró junto con Cristina lo que llamó "la madre de todas las batallas": la pelea por una ley de radiodifusión de la democracia que permitiera visibilizar, reconocer y celebrar la diversidad cultural de nuestro pueblo se concretó en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Construidos los cimientos de esta nueva Argentina, es tiempo de que, como generación, asumamos la responsabilidad que nos toca.
Es tiempo de que seamos protagonistas de nuestro destino. Porque somos futuro, pero también presente.
Nuestra historia está poblada de muchas otras generaciones que han sido actores centrales de su época. Muchas, y las más valiosas, comprometidas con el futuro y la suerte de las mayorías.
Néstor retomó lo más genuino de esas tradiciones y dejó esa huella que nosotros debemos transitar para profundizar las transformaciones en marcha.
Es el momento de tomar la palabra, levantar las banderas y avanzar.
Con este espacio que hoy inauguramos, compuesto por los referentes en cultura de una multitud de organizaciones del campo popular, aspiramos a sumar nuestro aporte al nuevo camino que millones transitamos.
Estamos convencidos de que los cimientos de esta Argentina de pie hunden sus raíces en una nueva forma de entender la cultura: como herramienta de transformación social, al servicio de los hombres y del pueblo. Por suerte, con voluntad política y firmeza, hemos dejamos atrás ese tiempo en que la cultura se traducía en meras manifestaciones artísticas para disfrute de las elites.
Decididos a construir un modelo cultural exitoso, debemos defender y profundizar este proyecto de país inclusivo, igualitario y plural. Esa es la garantía de una patria para todos y todas, que reivindique con orgullo nuestra identidad nacional y latinoamericana.
Y es, en definitiva, la mejor manera de homenajear a Néstor y de acompañar a Cristina, nuestra Presidenta.
Néstor vive en nosotros. Todos con Cristina".