“Los economistas que sólo de mala gana y bajo la presión irresistible de hechos incontrovertibles se habían tragado las implicancias anticapitalistas de la doctrina keynesiana volvieron con notoria algarabía a los panegíricos habituales de la armonía capitalista. Ellos permanecieron “pegados a los hechos observables”, jovialmente comenzaron a discutir la inflación como la mayor amenaza para el equilibrio continuo de las economías capitalistas y declararon, una vez más, que el exceso de ahorro, la sobrecapacidad y las depresiones eran reliquias de un pasado remoto y primitivo.
La economía, al exaltar las virtudes del mecanismo del mercado, al glorificar el monopolio y “las grandes empresas”, prácticamente canceló cualquier avance logrado como resultado de la revolución keynesiana y volvió a la complacencia de la “alegre década de los veinte.

(Paul A. Baran, “La economía política del crecimiento”; ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1959)

16 de Noviembre de 2010

 

“El pago de ganancias a los trabajadores es también una herramienta para combatir la evasión”

En el marco de la discusión del proyecto de ley de participación de los trabajadores en las ganancias empresarias, el economista e investigador del CEDIF-AR, Jorge Gaggero, remarcó que “la situación de incumplimiento con el fisco que quedaría revelada es mucho más importante que lo que tendrían que ceder (las compañías) en caso de aprobarse la normativa”.

Asimismo, Gaggero explicó que “se acaba de terminar un estudio que demuestra que en ganancias empresarias por cada peso que se paga se evade uno. Es decir que la evasión es del 50%”.

Por tal motivo, “el pago de ganancias a los trabajadores es también una herramienta para combatir la evasión”, agregó el economista del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina.

Gaggero también señaló que “en varios mercados hay empresas muy fuertes que tienen la capacidad de mandar a precios el impuesto a las ganancias cuando tendrían que absorverlo”.

Las compañías que realizan esta práctica para el economista son “aquellas que tienen una fuerte demanda, que no cede en caso de que la empresa aumente el precio” y mencióno como ejemplo a las que participan en el mercado de alimentos indispensables.

Por último concluyó: “Si los trabajadores no tuvieran la facultad de revisar el balance de las empresas al momento de definir su participacipación en el beneficio, las empresas tendrían la capacidad de alterar la ganancia real para reducirla y por lo tanto compartir menores ganancias reales”.