“Los economistas que sólo de mala gana y bajo la presión irresistible de hechos incontrovertibles se habían tragado las implicancias anticapitalistas de la doctrina keynesiana volvieron con notoria algarabía a los panegíricos habituales de la armonía capitalista. Ellos permanecieron “pegados a los hechos observables”, jovialmente comenzaron a discutir la inflación como la mayor amenaza para el equilibrio continuo de las economías capitalistas y declararon, una vez más, que el exceso de ahorro, la sobrecapacidad y las depresiones eran reliquias de un pasado remoto y primitivo.
La economía, al exaltar las virtudes del mecanismo del mercado, al glorificar el monopolio y “las grandes empresas”, prácticamente canceló cualquier avance logrado como resultado de la revolución keynesiana y volvió a la complacencia de la “alegre década de los veinte.

(Paul A. Baran, “La economía política del crecimiento”; ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1959)

06 de Diciembre de 2010

 

Wikileaks divulgó un nuevo cable con los objetivos sensibles para los Estados Unidos

El portal Wikileaks divulgó hoy un nuevo cable, fechado en febrero de 2009, con un listado de todos aquellos objetivos cuya pérdida supondría un grave daño a la seguridad de Estados Unidos.

Entre estos se encuentran gasoductos, explotaciones mineras, telecomunicaciones, transportes y empresas farmacéuticas en todo el mundo, según informó la agencia de noticias Europa Press.

Tras la revelación, el Departamento de Estado solicitó a sus misiones diplomáticas en todo el mundo que confeccionen una lista con los objetivos clave para el mantenimiento de la seguridad estadounidense que, por lo tanto, deben continuar bajo la supervisión de Washington, informó la cadena británica BBC.

Esta lista contiene objetivos de diferente naturaleza como el gasoducto de Nadym en Siberia, que provee de gas a gran parte de Europa, o una mina de cobalto en la República Democrática del Congo.

También incluye una factoría de antídotos para veneno de serpiente en Australia; una planta de insulina en Dinamarca; las reservas de sangre a nivel mundial; o diversas infraestructuras de transportes y telecomunicaciones, entre otros.

Aunque en muchos casos los objetivos aparecen mencionados con carácter general, sin nombres o localizaciones exactas, la divulgación fue calificada por el ex ministro de Exteriores de Reino Unido, Malcolm Rifkind, como una "irresponsabilidad", ya que esta información "podría ser utilizada por terroristas".